junio 20, 2021

MUCHOS PROBLEMAS VIENEN PORQUE CUANDO HEMOS DE PENSAR, SENTIMOS, Y CUANDO HEMOS DE SENTIR, PENSAMOS.

Lo definiría como el “don de la oportunidad”.  Ser oportunos es una habilidad de vida de vital importancia. Una de las técnicas que configuran el universo de las competencias emocionales y que es de las mejores reguladoras de la ira es la asertividad, definida por algunos autores como “el arte de decir lo oportuno, de la manera oportuna, a la persona oportuna y en el momento oportuno”.

Oportunidad en estado puro.

¿Cuándo pensar? ¿cuándo sentir?

Es imprescindible para el buen gobierno dotarse de criterio. Para la gestión de la oportunidad respecto a estas dos preguntas podríamos plantear los siguientes:

  1. Criterio de madurez: en relaciones bien asentadas podemos utilizar indistintamente sentimiento y razón. Cuando la otra persona está en un momento de inmadurez, debería de imperar la razón.
  1. Criterio de elección: si la persona con quien te relacionas ha sido elegida por ti (pareja, amistades…) podemos utilizar ambos. Si forma parte de las relaciones no elegidas (trabajo, vecinos..) debería reinar la razón.
  1. Criterio situacional: Si la otra persona se encuentra ante lo que se denomina “secuestro amigdalar”, es decir, está secuestrada por la emoción, por ejemplo, alguien a quien le acaba de suceder una desgracia, aquí no cabe razón. Depende quién es y qué relación tienes con esa persona, la abrazo y me quedo en silencio (“te acompaño en el sentimiento”) , si no es así aplazar para otro momento el razonar.

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