agosto 17, 2022
El Porqué De La Actual Situación Emocional: La Otra Pandemia

El Porqué De La Actual Situación Emocional: La Otra Pandemia

Antes de que el COVID popularizara la palabra PANDEMIA, los profesionales de la salud, y en particular los de salud mental, venían observando el crecimiento exponencial de consultas relacionadas con desordenes de tipo emocional.

La OMS ya denunciaba hace años a la depresión como la principal enfermedad de los países desarrollados y en vías de desarrollo. En España, el suicidio es la principal causa de muerte en la juventud. Los ansiolíticos son uno de los medicamentos más prescritos por médicos de atención primaria.

El Coronavirus y sus consecuencias han empeorado exponencialmente esta situación tal y como apunta la Organización Mundial de la Salud en su comunicado del 5 de octubre de 2020.

Pero ¿cuáles son los orígenes de esta pandemia emocional que sacude a las sociedades de los países desarrollados?.

“EL ÚLTIMO EN DARSE CUENTA QUE ESTÁ VIVIENDO UNA REVOLUCIÓN ES EL QUE ESTÁ DENTRO”

 

En la segunda mitad del siglo XX y el primer cuarto del XXI, la especie humana se ha visto sometida a los cambios más rápidos y profundos que se han dado como sociedad en este precioso planeta.  Estos cambios se producen en el marco de una gran revolución tecnológica y social que ha modificado nuestra forma de entender el mundo, de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos.

Si pensamos en como era nuestra vida hace tan solo 50 años, podemos empezar a tomar conciencia de la velocidad y la profundidad con la que se han producido cambios en nuestros hábitos, en nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos, con la manera de informarnos, de trabajar, de viajar, etc…

 

LA TECNOLOGÍA COMO CATALIZADORA DEL CAMBIO

 

No cabe duda, la tecnología avanza a velocidades de vértigo, nos sitúa en nuevos escenarios que años atrás eran ciencia ficción. Estamos híper informados e híper comunicados: en un periódico hay más información de la que podía tener una persona en toda su vida a principios de siglo.

La globalización ha borrado las fronteras e internet y la digitalización han permitido el acceso a una fuente de información infinita. Nos ha transformado en la sociedad del acceso pero también en la sociedad de la inmediatez: La hiperconectividad y el acceso instantáneo a la información han incentivado una conducta social que busca la satisfacción y gratificación momentánea. Este hecho, tal y como apunta Rafael Blánquez, psiquiatra del Centro Asistencial San Juan de Dios de Málaga, está provocando que se incrementen los casos de ansiedad y depresión.

Nos encontramos ante una realidad híper cambiante, inestable e imprevisible, los cambios se suceden a gran velocidad y nuestra capacidad de adaptación también debe ser veloz.

SE DERRUMBAN LOS GRANDES PILARES DE LA CREDIBILIDAD

 

Los medios de comunicación tradicionales: prensa, radio y  televisión; los estados y las religiones han perdido su hegemonía y han dejado de ser los transmisores unilaterales de la información. Surgen nuevos prescriptores, aparecen las redes sociales que dibujan nuevos escenarios, diferentes realidades, nuevos códigos de lenguaje, nuevas formas de pensar, de vivir y de relacionarse. Ante este vasto océano, perdemos la percepción de la verdad y la mentira, y en consecuencia nuestro sistema de creencias se tambalea.

También aparecen nuevas desigualdades y nuevas formas de exclusión social: términos como brecha o analfabetismo digital definen a aquellas personas o sociedades que no han sido capaces de implementar las nuevas tecnologías y se han quedado atrás.

LAS REDES QUE TRADICIONALMENTE NOS SOSTENÍAN, DESAPARECEN

 

Y ante esto, el ser humano ha perdido tres de los elementos que le servían de red y le permitían enfrentarse a las turbulencias que atenazan nuestras emociones: familia, tribu y religión.

Actualmente, y a pesar de estar híper conectados, nos sentimos más solos que nunca.

En los países del primer mundo, la familia, como tradicionalmente se concebía, está dejando paso a un nuevo sistema familiar donde predomina el individualismo. También sucede en las comunidades, la tribu, el sentimiento de pertenencia a ella desaparece. Por otro lado, las religiones ha dejado en ser fuente de consuelo para muchos.

La vulnerabilidad psicológica actual se explica por vivir en un entorno en continuo cambio, con un paisaje futuro difícil de prever.

Nuestra especie se ha visto envuelta en momentos de crisis importantes, eran momentos de adaptación fundamentalmente fisiológica, el momento actual requiere de nosotros un reto ligado a la adaptación psicológica. En los tiempos actuales y en los que vienen, el desarrollo de nuestra inteligencia emocional y espiritual es fundamental.

Y este blog parte de esta premisa, para ayudarnos a navegar en este mar cambiante, y a encontrar aquellos faros que nos ayuden a navegar hacia puertos seguros.

“EL PROBLEMA NO ES EL PROBLEMA, EL PROBLEMA ES COMO SE VIVE EL PROBLEMA”

– Albert Enistein 

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